Entre piezas de trigales del Valle de Egüés me han aparecido estos dos árboles, que parece que fueran dos hermanos, una de estas jornadas de niebla cerrada de otoño, con la humedad que se te mete entre las ropas.

Parece como si algo se agazapara entre la niebla y fuera a irrumpir en cualquier instante.